El negro zumbón sacude el género

Inauguro este blog comentando una escena  mítica, la de Silvana Mangano bailando El negro zumbón en la película Anna (1951) de Lattuada. Esta despertó los fantasmas del caústico Nanni Moretti en Caro Diario (1993), cuando su personaje autobiográfico se encuentra en una pastelería de una de las islas Eolias. Y los míos también, al descubrir la escena en cuestión gracias al largometraje de Moretti, a través de la pantalla del televisor del establecimiento en el que Moretti toma un refrigerio. En esta visión inesperada, los primeros acordes del Negro zumbón sonaron, con la pantalla del televisor todavía en negro hasta que un fundido acompañado de un zoom desvela al negro zumbón, con la cabeza erguida hacia arriba y el rostro recibiendo una luz cenital hacia la cual dirige su mirada al tiempo que baila y agita las maracas. Este plano se asemeja a una proyección del deseo carnal simbolizado por el ritmo y por este personaje, y equiparándola a la espiritualidad mística. Los músicos que le rodean no son más que sombras, y, en medio de las sombras, emerge otro negro zumbón exactamente en la misma posición que el anterior. Entonces, de la oscuridad y en medio de los dos negros aparece el personaje de Silvana, con las manos cruzadas en la espalda y acompañando con sus pasos el ritmo “del nuevo compás” . No pude apartar la mirada de los planos de la “maggiorate”, que me llegaban intermitentemente, en alternancia con los planos en los que Moretti mimaba la coreografía de la Mangano, sin que su parodia restase el menor ápice de sensualidad a las curvas y los gestos de Silvana Mangano.

Escena de Caro diario (1993) de Nanni Moretti

Por aquel entonces no conocía ni siquiera el nombre de la “vieja película italiana” cuya escena nos presentaba Moretti. Mi curiosidad quedó aparcada hasta que me crucé una segunda vez con la misma escena del “Negro zumbón”. Esta vez, tampoco se trataba de la “vieja película” original, sino de la inclusión de los planos del Negro zumbón en Demonios en el jardín (1982) de Manuel Gutiérrez Aragón. Si mi memoria no me falla, en el largometraje de Gutiérrez Aragón la escena de El negro zumbón era proyectada en un cine de la España de la Postguerra, deleitando secretamente los sentidos reprimidos de los espectadores.

Recapitulando… Moretti, Gutiérrez Aragón la incluyeron por su fuerza visual y fantasmática, pero no nombraban el título del metraje del que fue extraída aquella escena magnética. Mi búsqueda continuaba. Tras descartar que se tratase de Riso Amaro (1949) de Giuseppe De Santis, una de las primeras intervenciones de la Mangano en las pantallas cinematográficas, seguí buscando entre otras películas italianas del llamado “neorrealismo rosa” e investigué en la filmografía de la actriz hasta toparme con Anna de Lattuada.  Entonces, supe que había encontrado la película que buscaba, pero su argumento me turbó. Según pude averiguar y tal como reza el artículo de Diego Galán publicado en El País el 11 de noviembre de 1984, en el contexto del estreno de Demonios en el jardín, se trataba de la historia de una mujer de turbio pasado que se redimió como religiosa y enfermera en un hospital. La nueva vida de la protagonista se ve de nuevo alterada por el ingreso, malherido, de un antiguo amor y la irrupción de los recuerdos que se agolpan en su memoria.

Extracto de Anna (1951)de Alberto Lattuada
En efecto, el erotismo que impregna esta escena está encuadrado en una historia poco menos que moralizadora. Tal como comentaba Diego Galán, la censura franquista toleró este melodrama religioso por considerarlo ejemplificador de la redención de los pecadores, pero ¿tuvo en cuenta el poso imborrable del deseo que la sola visión y escucha de la escena del Negro zumbón dejó en las retinas y los oídos de algunos espectadores? ¿Se dio cuenta de cómo la Mangano sirvió de fetiche ante la represión sexual de la época? Las pupilas del niño de Demonios en el jardín, de Nani Moretti y la mías todavía se dilatan ante una Mangano “pecadora” que se expone de “motu proprio” como objeto de deseo.

 

 

Una respuesta hacia “El negro zumbón sacude el género”

  1. Hola negrito, enhorabuena por tu blog. Todo apunta a que aquí quedará constancia de toda tu sapiencia en esto del arte cinematográfico. Esperaré ansiosa cada post para que me ilustres. Un abrazo.

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