Sólo quiero caminar… que no es poco
La voz over de un tráiler sobre Sólo quiero caminar podría rezar:
Cuando el mundo es una guerra entre géneros… Cuando el mundo se compone de prostitutas alcohólicas explotadas por mafiosos mexicanos puteros, a estas mujeres no les queda otra salida que expoliar a los mafiosos, robarles hasta el último céntimo, poner de esta forma en entredicho su sagacidad y su potencia. En suma, vulnerar su masculinidad.
http://www.youtube.com/watch?v=HyWKRSg0Qf4
Metáfora, en clave de thriller, de un mundo dual y desigual, las coordenadas creadas por Díaz-Yanes en Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, son retomadas en Sólo quiero caminar. El brillante guión de la película, desbordante de imaginación, despliega además una lectura sociológica particular, el de las tensas relaciones entre géneros. Una comparación entre las dos películas de Díaz-Yanes ofrece igualmente una lectura sobre cómo han evolucionado las representaciones sobre la masculinidad y la feminidad en la década que separa la producción de ambas… Aparte de la introducción del arquetipo de la mujer fuerte, encarnada en el personaje de Ariadna Gil, en esta guerra abierta, una prostituta alcohólica siempre sobrevive, no así un hombre sensible, para quien dejarse llevar por sus sentimientos significa debilidad y muerte (véase el personaje de Diego Luna).